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V.
Dios mío, ven en mi auxilio.
R. Señor,
date prisa en socorrerme.
Gloria
al Padre, y al
Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.
Aleluya.
HIMNO
Te damos gracias, Séñor;
porque has depuesto la ira
y has detenido ante el pueblo
la mano que lo castiga .
Tú eres el Dios que nos salva,
la luz que nos ilumina,
la mano que nos sostiene,
y el techo que nos cobija.
Y sacaremos con gozo
del manantial de la Vida
las aguas que dan al hombre
la fuerza que resucita.
Entonces proclamaremos:
«¡Cantadle con alegría!
¡El nombre de Dios es grande;
su caridad, infinita!
¡Que alabé al Señor la tierra!
Cantadle sus marávillas.
¡Qué grande, en medio del pueblo,
el Dios que nos justifica!» Amén.
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SALMODIA
Ant. 1.
Día tras día, te bendeciré Señor, y narraré tus maravillas.
Salmo 144 Himno a la grandeza de Dios
Tú, Señor, el que eras y eres, el Santo eres justo (Ap 16, 5)
I
Te ensalzaré, Dios mío, mi rey;
bendeciré tu nombre por siempre jamás.
Día tras día, te bendeciré
y alabaré tu nombre por siempre jamás.
Grande es el Señor, merece toda alabanza,
es incalculable su grandéza;
una generación pondera tus obras a la otra,
y le cuenta tus hazañas.
Alaban ellos la gloria de tu majestad,
y yo repito tus maravillas;
encarecen ellos tus temibles proezas,
y yo narro tus grandes acciones;
difunden la memoria de tu inmensa bondad,
y aclaman tus victorias.
El Señor es clemente y misericordioso,
lento a la cólera y rico en piedad;
el Señor es bueno con todos,
es cariñoso con todas sus Criaturas.
Que todas tus criaturas te den gracias, Señor,
que te bendigan tus fieles;
que proclamen la gloria de tu reinado,
que hablen de tus hazañas;
explicando tus hazañas a los hombres,
la gloria y majestad de tu reinado.
Tu reinado es un reinado perpetuo,
tu gobierno va de edad en edad.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos.
Amén.
Ant:
Día tras día,te bendeciré, Señor, y narraré tus maravillas.
Ant. 2.
Los ojos de todos te están aguardando, Señor; tú estás cerca de los que te
invocan.
II
El Señor es fiel a sus palabras,
bondadoso en todas sus acciones.
El Señor sostiene a los que van a caer,
endereza a los que ya se doblan.
Los ojos de todos te están aguardando,.
tú les das la comida a su tiempo;
abres tú la mano,
y sacias de favores a todo viviente.
El Señor es justo en todos sus caminos,
es bondadoso en todas sus acciones;
cerca está el Señor de los que lo invocan,
de los que lo invocan sinceramente.
Satisface los deseos de sus fieles,
escucha sus gritos, y los salva.
El Señor guarda a los que lo aman,
pero destruye a los malvados.
Pronuncie mi boca la alabanza del Señor,
todo viviente bendiga su santo nombre
por siempre jamás.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos.
Amén.
Ant.
Los ojos de todos te están aguardando, Señor; tu estás cerca de los que te
invocan.
Ant. 3.
Justos y verdaderos son tus caminos, ¡oh Rey de los siglos!
Cántico Ap 15, 3-4 Himno de adoración
Grandes y maravillosos son tus obras,
Señor, Dios omnipotente,
justos y verdaderos tus caminos,
¡oh Rey de los siglos!
¿Quién no temerá, Señor,
y glorificará tu nombre?
Porque tú solo eres santo,
porque vendrán todas lás naciones.
y se postrarán en tu acatamiento,
porcque tus juicios se hicieron manifiestos.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.
Ant.
Justos y verdaderos son tus caminos, ¡oh Rey de los siglos!
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RESPONSORIO
BREVE
R.
Cristo murió por los pecados,
*
Para conducirnos a Dios.
Cristo murió por los pecados, para conducirnos a Dios.
V.
Como era hombre, lo mataron; pero, como poseía el Espíritu, fue devuelto a
la vida.
*
Para conducirnos a Dios.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Cristo murió por los pecados, para conducirnos a Dios.
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CÁNTICO
EVANGÉLICO Ant.
Acuérdate de tu misericordia, Señor, como lo habías prometido a nuestrós
padres.
Magníficat
Lc 1, 46-55
Alegría
del alma en Segñor
Proclama mi alma
la grandeza del Señor,
se alegra mi espíritu en Dios mi salvador;
porque ha mirado la humillación de su esclava.
Desde ahora me felicitarán
todas las generaciones,
porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí:
su nombre es santo,
y su misericordia llega a sus fieles
de generación en generación.
Él hace proezas con su brazo:
dispersa a los soberbios de corazón,
derriba del trono a los poderosos
y enaltece a los humildes,
a los hambrientos los colma de bienes
y a los ricos los despide vacíos.
Auxilia a Israel, su siervo,
acordándose de su misericordia
-como lo había prometido a nuestros padres-
en favor de Abrahán y su descendencia por siempre.
Gloria
al Padre, y
al
Hijo, y al Espíritu Santo.
Como
era
en
el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.
Ant.
Acuérdate de tu misericordia, Señor, como lo habías prometido a nuestrós
padres.
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PRECES
Invoquemos a Cristo, en quien confían los que conocen su nombre, diciendo:
Señor, ten piedad.
Señor Jesucristo, consuelo de los humildes,
- dígnate sostener con tu gracia nuestra fragilidad, siempre inclinada al
pecado.
Que los que por nuestra debilidad estamos inclinados al mal
- por tu misericordia obtengamos el perdón.
Señor, a quien ofende el pecado y aplaca la penitencia,
- aparta de nosotros el azote de tu ira, merecido por nuestros pecados.
Tú que perdonaste a la mujer arrepentida y cargaste sobre los hombros la
oveja descarriada
- no apartes de nosotros tu misericordia.
Tú que por nosotros aceptaste el suplicio de la cruz,
- abre las puertas del cielo a todos los difuntos que en ti confiaron.
Siguiendo las enseñanzas de Jesucristo, digamos al Padre celestial:
Padre
nuestro, que estás en el cielo,
santificado sea tu Nombre;
venga a nosotros tu reino;
hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo.
Danos hoy nuestro pan de cada día;
perdona nuestras ofensas,
como
también nosotros perdonamos
a los que nos ofenden;
no nos dejes caer en la tentación,
y líbranos del mal.
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