¿Por qué existe la web Vida Eucarística?

Juan Pablo II, el Papa Santo y Grande, centró toda su pastoral, y especialmente su enseñanza pontificia, en una Persona: en Jesucristo Vivo y Vivificador. Inició su doctrina suprema con la Encíclica "Redemptor Hominis", poniendo así de manifiesto su interés por todo ser humano y señalando igualmente el origen y causa único de la felicidad auténtica de cada cual.

El legado doctrinal, ultimo y póstumo, del Papa amado y llorado, ha insistido clamorosamente sobre lo mismo. Porque Quien afirmó que "estaría con nosotros hasta el fin de los tiempo", ha mantenido su divina promesa multiplicando su presencia en la Iglesia de mil modos maravillosos. Cuando hay "varios reunidos en su nombre", allí está Él; en el hermano ("lo que hiciéreis con alguno de estos pequeñuelos..."), allí esta Él; cuando se expone su doctrina ("Quien a vosotros oye, a mi me oye..."), allí está; cuando la persona se encuentra en estado de "gracia santificante" ("Si alguno me ama, vendremos a él..."), allí está Él...

Pero sobre todo y de modo excelente y superior, bajo las especies de Pan y de Vino, después de la Consagración en el Sacrificio de la Santa Misa, allí está Él. En la Eucaristía se encuentra presente Jesucristo con la misma realidad que tiene ahora y eternamente en el cielo: con Cuerpo glorioso, alma y divinidad...Por eso (es decir, por su Cuerpo y Sangre gloriosos) puede estar simultáneamente en tantos Sagrarios de toda la geografía y de todos los tiempos...Y por ello, ese Cuerpo y esa Sangre gloriosos vivifican a todo el que dignamente los recibe.

De esa realidad maravillosa, que se denomina Eucaristía -como Sacrificio incruento de Cristo, como presencia amorosa de Cristo, como alimento para quien lo recibe en las debidas condiciones-, bien puede afirmarse que "vivifica divinamente a la Iglesia". Y por eso, lo acertado de las palabras iniciales de la Encíclica testamental del Papa Santo y Grande: "Ecclesia de Eucharistia (vivit)", "La Iglesia vive de la Eucaristía".

Y junto a la Encíclica proclamó un Año intensamente Eucarístico desde finales de 2004, con la celebración del Congreso Eucarístico Internacional en Méjico, y finales de 2005, con la celebración del Sínodo de los Obispos sobre la Eucaristía.

El sucesor de Juan Pablo II, el Pontífice Benedicto XVI, introduciendo elementos de esperada eficacia, ha reasumido entusiasta esta bella proclama

Al impulso de estas propuestas pontificias, dos movimientos eucarísticos de Zaragoza, se han decidido a ofrecer una página para unirse a esos alientos papales y expresar su propio empeño en difundir su profunda convicción de que la Eucaristía -Jesucristo vivo entre nosotros- es el Centro y Raíz de toda vida cristiana.

Se trata de la sección diocesana de la Adoración Nocturna, y de Jueves Eucarísticos, movimiento ascético y apostólico de origen estrictamente local, aunque de influjo y proyección universales, especialmente a través de su órgano de difusión, la esmerada revista con su emblema ("Jueves Eucarísticos") que transmite su empuje apostólico a toda la amplísima geografía de habla hispana allende y aquen del Océano.