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Juan Pablo II, el Papa Santo y Grande, centró toda su pastoral, y especialmente su ensenanza pontificia, en una Persona: en Jesucristo Vivo y Vivificador. Inició su doctrina suprema con la Encíclica "Redemptor Hominis", poniendo así de manifiesto su interés por todo ser humano y señalando igualmente el origen y causa único de la felicidad auténtica de cada cual....
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